jueves, 2 de agosto de 2012

A profundidad


Tras la lejanía abisal entre mis sueños y la realidad, manifiesto firmemente mi deseo para nada abúlico de mantenerme en tus ojos profundos, ya que siguen siendo mis cavilaciones más frecuentes, en jornadas extensas de divagaciones mentales que abordan el espectro amplio de mi interior; en donde rencores, odios se confunden con el amor y la esperanza de mis profundas utopías.
De ahí, que siga exiliado en mis sentimientos y en la cosmovisión casi quijotesca de un futuro mejor, donde los matices entre el blanco y negro estén presentes  y no sean  la excepción; pero en un mundo gobernado por los colores del arcoíris; unido a la sonrisa de los niños, y a tu mirada de mujer radiante que me lleva al horizonte.
Solo queda por decir que añoro tu afán levítico, aunque para mí solo signifique una tradición impuesta por  los antiguos, además de las ambivalencias o ambigüedades de tu ser, pasando por lo claro de tu piel, mas lo eterno de la altisonancia de tu voz.

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